Comprender escenarios de acción

12/09/2012

por Sumá Fraternidad

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Presentar eficazmente un proyecto a un potencial donante presupone un conocimiento profundo del contexto en el cual se mueven nuestras organizaciones y de las fuerzas que operan en él. Es muy importante, entonces, superar visiones personalistas, parciales o simplemente intuitivas de nuestros entornos, para poder “captar inteligencias” además de dinero, transmitiendo de manera efectiva tanto la relevancia de nuestra misión institucional como los beneficios que se obtienen al invertir recursos en ella.

Descripción del universo organizacional (o grupos de interés)

Se nos permita describir el entorno de una organización mediante un modelo de círculos concéntricos. Tal vez no sea el enfoque más avanzado, en términos teóricos, pero puede servir para disponer de una representación gráfica simplificada del universo en el cual nos movemos.

1.       En el centro, podríamos colocar los principales interesados a nuestra organización, independientemente de su real capacidad decisional (en orden alfabético):

i)        destinatarios de las acciones que se han comprometido más activamente con la organización,
ii)       donantes que desde hace tiempo hicieron propia la misión institucional,
iii)     gerentes operativos y financieros, incluyendo el personal rentado que colabora en el desarrollo de las acciones,
iv)     miembros del consejo de administración o de la junta directiva,
v)      socios (si se trata de una asociación civil).

Cada una de estas categorías representa un mundo. Si queremos conocerlas de manera adecuada, tendríamos  que preguntarnos con regularidad acerca de cada persona: ¿qué tipo de talento y cualificaciones poseen, qué gustos, qué ideas, qué objetivos? ¿Cuánto están dispuestos a trabajar (o invertir) en la misión institucional y para qué fines? ¿Qué tipo de riesgo aceptarán y cuáles remuneraciones valoran? ¿Qué vínculo tienen, o desearían tener, con la organización?

Creemos que las respuestas a estas preguntas resulten valiosas en la medida que sean actualizadas, hayan sido construidas de manera participativa y transparente, para luego ser socializadas (resguardando, desde luego, privacidad, prudencia y la “sensibilidad” de ciertas informaciones). En el caso que se llegue a respuestas contradictorias entre estos actores, deberían ser priorizadas las brindadas por los representantes más vulnerables.

2.       En el segundo círculo, podríamos ubicar actores interesados en la misión institucional, aunque en menor medida:

i)        conjunto general de los destinatarios de las acciones,
ii)       donantes ocasionales o que sólo recientemente han iniciado una relación con la organización,
iii)     personal voluntario que colabora en el desarrollo de las acciones,
iv)     proveedores de la organización y clientes de las eventuales actividades productivas impulsadas por la organización,
v)      participantes informales.

3.       El tercer círculo, en cambio, podría ser conformado por las personas, las otras organizaciones y las entidades que han establecido algún tipo de relación (en alianza, red o sinergia) con la misión institucional:

i)        actores estatales no incluidos en los dos primeros círculos,
ii)       empresas con responsabilidad social no incluidas en los dos primeros círculos,
iii)     medios de comunicación,
iv)     otras organizaciones de la sociedad civil que comparten algún aspecto de nuestra misión institucional,
v)      público en general, miembros del universo susceptible de alcanzar.

Posibles maneras de aprovechar los grupos de interés

Es un universo tan variado, con intereses y perspectivas que también pueden llegar a ser muy diferentes entre sí. Desde luego, lo que se ha presentado es un simple esquema, basado en nuestra experiencia personal más que en elaboraciones teóricas, y capaz de reflejar sólo hasta cierto punto la riqueza del entramado de vínculos que caracteriza cualquier organización de la sociedad civil.

De todos modos, queremos remarcar la importancia fundamental de una buena comunicación entre todos los actores de todos los círculos, que mantenga informados, aliente el interés, estimule y valore la participación, a fin de que las personas y las organizaciones que entren en contacto con nosotros pasen de la consciencia a la comprensión y de ahí al compromiso. Gracias a una buena comunicación (interna y externa) será más fácil “suscitar atención”, ofrecer oportunidades motivantes y ayudar a todos los actores a cumplir al menos en parte con sus objetivos personales y profesionales.

Por lo tanto, si pudiéramos conocer de manera apropiada el entorno en el cual se mueve nuestra organización podríamos llegar a generar una doble ventaja:

a.       fortaleciendo los vínculos de nuestra organización con su entorno, será posible aumentar el interés hacia nuestra misión institucional y, por consecuente, la capacidad de atraer donaciones;
b.      sería mucho más fácil elaborar proyectos que tomen en cuenta distintas perspectivas y sepan aprovechar posibles alianzas en el territorio.

Con respecto a estos temas, nos encantaría subrayar que el “universo organizacional” recién descrito no resulta ser útil en términos meramente financieros (cantidad de poteciales donantes).

Imagínense de estar preparando un proyecto sobre prevención de la violencia escolar, en base a las observaciones de nuestros profesionales y la participación activa de la comunidad en la cual trabaja la organización. Ahora piensen en las personas que componen el segundo y el tercer círculo descritos, identificando las que poseen una preparación o una experiencia relevante en el tema enfocado por el proyecto.

Es evidente que la fortaleza de
una organización puede medirse también en base a la capacidad de atraer las sugerencias y las revisiones de estos especialistas. Es muy probable que no dispongan del tiempo necesario para participar de la construcción del proyecto, sin embargo pueden ofrecer sugerencias muy valiosas: qué bibliografía utilizar, cuál entidad gubernamental está financiando proyectos de este tipo, cómo construir valor agregado para que nuestro proyecto sea realmente innovador, etc. Sería una adaptación del método wiki, para que la redacción de nuestros proyectos sea lo más colaborativa posible.