Crowdfunding y vínculos personales

29/08/2012

por Sumá Fraternidad

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Una buena noticia es que, dentro de pocos meses, Dios mediante, también esta oficina podrá disponer de una plataforma web para pequeñas donaciones.

Volvemos, entonces, a compartir sugerencias acerca del crowdfunding (o financiación colectiva), del cual ya hablamos en dos entradas anteriores: el 11 de junio y el 30 de mayo. En esta oportunidad, quisiéramos remarcar algunos consejos para poder aprovechar esta herramienta de la mejor manera.

  1. El crowdfunding puede llegar a ser realmente revolucionario: en la practica, le permite a cualquiera sacar un sueño del cajón e intentar convertirlo en realidad, sin necesariamiente acudir al apoyo de un gran donante o de un profesional en el desarrollo de fondos. Sin embargo, tal como decía un famoso lema publicitario de hace algunos años, la potencia sin control no sirve de nada. Justamente porque la Internet puede poner en contacto nuestras ideas con millones de personas, es más fácil que las mismas ideas terminen desapareciendo en el anonimato de la web.
  2. De hecho, sigue siendo una herramienta más, no la solución definitiva a los problemas financieros de nuestras organizaciones, y adquiere relevancia en la medida que se utilice junto con otras más tradicionales. Imagínense de pedir vía mail a un amigo de sostener un proyecto. Ahora, imagínense de pedírselo por teléfono, o tomando café en un bar. O envien cartas manuscritas a sus seres queridos… Cuál estrategia resultará más? Cuál de ellas logrará que el receptor se sienta mayormente interpelado por su pedido?
  3. Es peligroso llegar a la ecuación: crowdfunding = obtención de fondos vía web. Mucho más correcta esta otra: crowdfunding = recolección de muchas pequeñas donaciones según distintas modalidades (también la web). Es obvio que cada organización puede armarse su propia arquitectura financiera a la medida, pero sin olvidar que se necesita un cierto equilibrio entre estrategias, porque a lo largo todas ellas se van enriqueciendo y fortaleciendo mutuamente. Cuanta más relevancia le damos a una sola estrategia, más dependencia generamos en nuestra organización, con todos los riesgos que eso implica si, por alguna razón, esa llega a fallar.
  4. Incluso si se utilizan herramientas web, cualquier intento de desarrollo de fondos es exitoso en la medida que llega a obtener una respuesta “cálida” de parte del destinatario. Por lo tanto, primero es preferible presentar nuestros proyectos a las personas con las cuales ya tenemos una relación personal muy estrecha. Después serán ellas que, eventualmente, nos permitirán llegar a una cantidad más amplia de potenciales sostenedores, difundiendo nuestro pedido entre sus contactos personales. Querer llegar de inmediato a la población virtualmente infinita de la web nos resultará imposible. Apuntando, en cambio, a la relación personal con nuestros amigos y sostenedores, entonces sí veremos que el “de boca en boca” promovido por ellos mismos ampliará el círculo de nuestros contactos.
  5. El crowdfunding sirve en nuestros países para recolectar montos relativamente pequeños; si se necesitan recursos de otro tamaño, sería mejor utilizar herramientas distintas. Si consideramos una donación promedio de 200$ argentinos, se necesitarían 50 donantes para llegar a la suma de 10mil pesos. Descontando los inevitables costos administrativos de las transacciones, es evidente que esta modalidad sirve más bien para pequeños proyectos o el puntapié inicial de una nueva actividad. En otras palabras, hay que ser humildes en nuestras pretensiones.

En resumen: una herramienta digital de crowdfunding, por más que sea moderna y flexible, resulta de escasa utilidad sin buenas ideas (eficaces e innovadoras) y sin una cantidad de personas “reales” dispuestas a sostenerlas y a difundirlas.

Traducido y reelaborado de: http://blog.uidu.org/2012/08/24/crowdfunding-per-i-tuoi-progetti-la-potenza-e-nulla-senza-controllo/#.UDdJVTXX79E.twitter.