Desarrollo, Posdesarrollo… hay algo incómodo

12/09/2012

por Sumá Fraternidad

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Recientemente encontramos una interesante entrevista a Florent Marcellesi, investigador y activista ecológico, autor del libro “Cooperación al posdesarrollo. Bases técnicas para la transformación ecológica de la cooperación al desarrollo”.

Nos generó algunas reflexiones que compartimos con uds.







En la entrevista Marcellesi, propone hablar de Pos-desarrollo: ” evolución progresiva de una comunidad o sociedad hacia niveles de vida acordes con los limites ecológicos del planeta y que cubren las necesidades básicas de sus componentes así como sus legítimas aspiraciones a autonomía y a la felicidad”. Propone pensar en algo más que desarrollo sostenible como se lo suele nombrar al desarrollo últimamente.

justicia social, justicia ambiental, en el norte y en el sur! 
Interesante es la conexión que hace entre la justicia social y la justicia ambiental. En su libro denuncia que el desarrollo del norte no se basa solamente en el subdesarrollo del sur, sino que también es en gran proporción,  responsable de los desequilibrios ecológicos que sufre el planeta hoy, basta pensar solo a la deuda de carbono,  “desde 1850, el 80% de los gases de efecto invernadero emitidos en la atmósfera provienen de los países industrializados y éstos han emitido un total de 2.082 toneladas de gases de efecto invernadero por personas, mientras la media mundial es solo de 173 toneladas por persona…”

Al leer esta nota, más allá de la histórica desigualdad de desarrollo entre Norte y Sur, lo que más importa cuestionarse es sobre la matriz cultural de consumo que prima hoy en el mundo. Que la huella ecológica, o sea el impacto sobre el equilibrio ecológico de los países más desarrollados es mucho más importante que los menos desarrollados, al punto de hacer pensar ¿quién le debe a quién?, seguramente la deuda externa de los países más pobres es mucho menos de la deuda ecológica que vienen generando los países más ricos. 
Sin querer entrar en debate de quién le debe a quien. País mas o menos desarrollado, los niveles de consumo son muy altos, cabe a cada uno de nosotros preguntarse, ¿es necesario tener el último modelo de celular, de auto, de notebook, microondas, jean, zapatillas, cada año?

¿Somos conscientes, del gasto de energía, o del nivel de contaminación que generan por ejemplo, los celulares que ya no usamos?, basta solo pensar a las baterías solamente, o se es conscientes, de que para comprar el ultimo modelo de zapatillas o de jeans a buen precio, lo podemos hacer a costa del trabajo infantil de miles, millones de niños/as.

Es cierto que debemos esperar y exigirles más responsabilidad a nuestros gobiernos en este sentido. Que el desequilibrio Norte – Sur es super evidente y hay algo que hacer al respecto. Que las cumbres sobre el medio ambiente, todavía no logran tener el impacto político necesario, y sin voluntad política es difícil pensar en cambios macro. Que también hay que ser conscientes de muchas decisiones en favor del medio ambiente hoy resultan ser muy costosas, pero hay que reconocer que el dilema ecología vs empleo, ha sido demostrado, es un falso dilema.

hay algo que incomoda
Además de involucrar a los actores públicos para mejorar el medio ambiente, de evitar pensar , que la justicia social no se contradice con la justicia ambiental. Debemos involucrarnos cada uno de nosotros en primera persona.
Si lo pensamos en materia de consumo, tal vez para mejorar varios desequilibrios mundiales, los cambios necesarios pasan por un cambio en la matriz cultural de consumo. No hay dudas que se necesita una importante voluntad política mundial, que todavía no logra imponerse. Pero, por algún lado hay que pensar.

Es incómodo para muchos tener que salir a decir que hay que consumir menos, ¿que pasaría con las grandes multinacionales?. Hoy el modelo económico mundial está basando en la producción y venta masiva de productos, producir cada vez más, en menos tiempo, con menos costo, para ganas mas.
En honor a este depredador sistema, se sostiene toda clase de explotación, ya sea a los recursos naturales, como  los recursos humanos.

humanizar la economía

Hay quienes hace tiempo vienen hablando de humanizar la economía, también la idea economía social, o sustentable viene haciéndose espacio en el mercado. Todas proponen un comportamiento económico diferente, capaz de poner en jaque a las actuales reglas del mercado. Cada vez más, cuando se habla de economía, se habla también de felicidad. Existe un intento de volver a poner el hombre al centro de la economía. 
En cierta forma todos estos movimientos dan cuenta que la realización humana, pasa por un justo equilibrio y relación de éste con la naturaleza y sus propios pares.

humanizar la economía empieza por casa

Pero también es real, que hay una importante cuota de responsabilidad en cada uno de nosotros.  Imagínense si cada uno de nosotros estuviera atento a consumir solamente lo necesario. Si cuando voy hacer las compras guardo las bolsas para poderlas reutilizar, o si puedo evitar usarlas llevando el carrito mejor, es un ejemplo simple. Si en vez de comprar el ultimo modelo de cada electrodoméstico que aparece, o dejo de usar cada cupón con descuento que aparece en mis manos, o en vez de compararme una remera por $30, me compro una un poco más cara, pero que estoy segura que proviene de un taller dónde trabaja gente en blanco.  Existen varios consejos para tener una cultura de consumo ecológico responsable.
Como está escrito en la imagen elegida para identificar ésta entrada, es bueno que consumamos con sentido, y sobre todo consumir sentido, dar un sentido a nuestra forma de consumo. La sociedad civil es el principal protagonista capaz de sostener o no ciertos modelos, y es importante que nos hagamos cargo de nuestra parte, con coraje, constancia y coherencia.

Nuestra forma de consumir, determina no solo la forma en la que vamos a vivir, sino como vivirán las generaciones futuras. Si consumimos con sentido, no sólo estamos cuidando el medio ambiente, sino que damos posibilidad de hacerse camino a una nueva  forma de vivir la economía, capaz de permitir la vuelta buena del equilibrado desarrollo humano. 

Que el consumo responsable y de calidad, deje de ser un lindo y
buen slogan, y se convierta en una de las iniciativas más importantes de la sociedad civil para promover, mejorar y sostener el desarrollo humano.