¿Dónde está el Conflicto?

10/08/2012

por Sumá Fraternidad

Comentarios: 0

Compartimos con ustedes algunos elementos para en análisis y la administración de conflictos.
Recientemente participamos de un taller donde se abordó esta temática vinculada a la vida de las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Al comenzar el taller cada uno elaboró una definición de lo que consideraba era un conflicto, eramos más de 20 personas en el aula … sólo una identificó el conflicto como una oportunidad además de significar una situación de intereses encontrados.
Un indicador bastante interesante, que nos dice que tan negativa es nuestra mirada. Sin embargo, si en cada conflicto viéramos un oportunidad de crecimiento, nuestra organización puede salir fortalecida siempre y cuando logremos administrarlo de la manera correcta.
Algo elemental a tener en cuenta, conflicto que ignoramos, que tratamos de tapar, siempre regresará, y es probable que con el tiempo también se agudice, y  termine siendo una contienda de unos contra otros.
Y lo que es más importante aún el conflicto sigue latente y frena la vida de nuestra organización, por eso es importante reflexionar sobre que hacer cuando se presenta un conflicto. 
¿Es posible evitar un conflicto? a veces si a veces no. Pensemos un ejemplo, podríamos decir que existen 5 fases en las cuales se puede encontrar un conflicto: 
Fase 1: Anticipación (estoy por cerrar un proyecto y esto me significa evaluar una reducción del personal) 
Fase 2: Diferencia consciente pero no explicita ( se filtra la información, se generan rumores y aparecen tensiones)
Fase 3: Discusión (se oficializa el cierre del programa y se abre el debate con los involucrados)
Fase 4: Discusión abierta y se agudizan diferencias (el representante sindical reclama por derechos y la organización se defiende)
Fase 5: Conflicto abierto (cada parte adopta una postura y no se mueve, cada uno intenta ganar)
Si hubiéramos querido evitar éste conflicto, debiera contratarse a las personas dándoles a conocer la posibilidad que una vez terminado el proyecto podría no renovarse el contrato. Y a veces aún teniéndolo claro ambas partes los conflictos pueden igualmente presentarse.
Por eso es bueno ante cualquier conflicto siempre preguntarse:
  • ¿De que Naturaleza son las diferencias?  muchas veces discutimos, por hechos, objetivos, métodos, valores.
  • ¿Que factores subyacen y puede estar asociados? a veces es sólo falta de información, formas diferentes de percibir las cosas, o a veces el rol que ocupamos nos influencia
  • Por último ¿en que Fase se encuentran estas diferencias?
Por eso que debemos estar atentos, los conflictos no son ni malos, ni buenos, y hacen parte del cotidiano vivir, lo que si es importante es cómo lo vivimos, porque los efectos si pueden ser positivos o negativos. Depende siempre de las circunstancias, a veces éstas cambian y puede que veamos las cosas de manera diferente, a veces simplemente el pasar de tiempo mejora nos hace ver las cosas con otra perspectiva. 
O a veces depende simplemente de donde estemos parados, cambiar el lugar puede abrirnos nuevas posibilidades. La resolución siempre depende de las dos partes.
Sobre todo no debemos llegar nunca a la personalización de los conflictos. En el ejemplo que usamos, la organización podría responsabilizar al coordinador del proyecto, y los empleados alineados al coordinador podrían responsabilizar a la dirigencia de la organización. Cuando se personaliza un conflicto, todos pierden, se desgastan relaciones, crece la desconfianza, y lo que es peor la causa del conflicto no se soluciona, las personas cambian y la fuente de conflicto permanece (la fuente podría ser una mala planificación de recursos).

Por eso el camino de la negociación es un camino que recorremos bastante seguido, a veces ni siquiera somos conscientes de la cantidad de veces que lo hacemos en el día, siempre necesitamos solucionar situaciones en las que hay opiniones, propósitos, miradas diferentes, así sea para responder a la pregunta ¿que hacemos para la cena?
Por tanto es importante también generar habilidades para administrar estas situaciones, muchas veces utilizamos la energía en oponernos al otro, cuando en verdad podemos aprovecharla a nuestro favor, igual que la energía de nuestro “opositor”. Los conflictos generalmente se resuelven negociando, entre las partes se van intercambiando ideas hasta llegar a un acuerdo, también se puede apelar a un tercero, a un mediador tratando de lograr el mejor acuerdo para todos, o también alguien que medie durante el proceso, quiere decir que no toma decisiones pero puede ayudar con otra mirada a las circunstancias.
Muchas veces los conflictos en las organizaciones nacen por la forma en que son tomadas las decisiones, a veces son más impuestas que consensuadas, también la poca claridad con la que se comunican las cosas, desde los grandes objetivos hasta las tareas del cotidiano vivir, o veces también simplemente surgen por la actitud que tomamos ante determinadas situaciones (nos ponemos rígidos, no somos tan cordiales en el trato, no damos apoyo a nuestros compañeros, etc.).

Por la experiencia que hemos tenido en este tiempo, nos animamos a decir que la principal fuente de conflictos en varias orgganizaciones es la “mala” comunicación. Muchas veces cuando nos decimos las cosas, no estamos comprendiendo lo mismo, o no nos ponemos en la piel del otro cuando nos está diciendo algo para poder comprenderlo a fondo. Y esto pensando en términos de comunicación interpersonal, pensemos también a nivel organizacional y entre las diferentes áreas de trabajo.
En abril les compartimos un manual que trata sobre este argumento Manual de Comunicación para ONG’s, les recomendamos su lectura, les va a parecer que cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia solamente. También allí podrán encontrar algunas estrategias a las cuales apelar para pensar mejor no sólo la comunicación, sino también la cultura de la propia organización.

Son detalles a los que debemos estar atentos, a veces en nuestra organización aparecen los problemas y ni siquiera sabemos como llegamos hasta ahí, es bueno hacerse algunas preguntas antes de reaccionar, primero porque podemos tener que ver en algunas de las causas y segundo porque también dependiendo de la actitud y el lugar que tomemos podemos o no llegar a un acuerdo.
Lo más importante es que cualquiera sea el tipo de conflicto, lo fundamental siempre es no personalizar y sobre todo no perder de vista la oportunidad que se nos presenta para poder crecer juntos.