Liderando un equipo que crece!

20/12/2012

por Sumá Fraternidad

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Un buen líder, convierte en líder a todo el equipo!
Como les comentamos en la entrada sobre los modelos mentales, queremos dar un paso más con ustedes, respondiendo a estas preguntas. ¿qué tipo de líder  ¿qué tipo de equipo? ¿cómo se hace para liderar un equipo?  ¿es necesario formarse?.
Tomando siempre como referencia los contenidos del curso de “Equipo de conducción” del IPAP

Algo que caracteriza al tercer sector es que no existe una universidad dónde las personas se forman para conformar una osc, no se estudia como liderar una organización, generalmente se hace camino al andar.
Justamente por este motivo el o los líderes de cualquier organización en primer lugar deben tomarse muy enserio así mismos y ser conscientes de la responsabilidad tienen.
Un Líder o más …

Las organizaciones generalmente cuentan con un presidente, con un consejo directivo; una o un grupo de personas que dan impulso al compromiso, a la meta a la que se aspira. Estas personas generalmente son elegidas por los miembros de la organización, a quienes depositan e ellos/as su responsabilidad y confianza.
Para poder cumplir satisfactoriamente con esta responsabilidad es necesario poseer y/o adquirir un conjunto de características que, si no las tenemos podemos aprenderlas.
Características necesarias: capacidad de comunicación, capacidad de análisis en diferentes situaciones  tener carisma, responsable de usar el poder en beneficio de todos, estar informado, establecer objetivos acordes a la visión y misión, ser consciente de las fortalezas y debilidades, creer y hacer crecer.
Características imprescindibles:  voluntad de escuchar, disposición para comunicarse y no inventar excusas para justificar sus acciones.
También hay algunos buenos consejos a tener en cuenta, y estar bien atentos. Un buen líder no debe pensar que siempre lo entienden, es bueno ir a fondo para verificar que todos comprendimos lo mismo. No debe temer a rodearse de gente capaz, y tampoco elegir su sucesor a solas  más bien contar con el aporte de el resto de los miembros de la organización. Por último  no acaparar para sí todos los méritos sino más bien compartirlos  y no abrumar con críticas a sus compañeros. Es importante estar atentos a nuestras actitudes, muchas veces no nos damos cuenta, pero el poder con el que cuenta un líder favorece este tipo de actitudes nocivas.
Lo que más nos interesa subrayar de un buen líder, es aquel o aquellos que logran que todos los integrantes del equipo se sientan líderes.
Liderando
 
Para liderar un equipo no sólo es necesario tener ciertas características, y a quienes liderar, sino  también comprender cabalmente que armar un equipo es algo más que sumar habilidades, deberán ser complementarias entre ellas y lograr que se persigan objetivos comunes. Un equipo es algo más que un grupo de personas y sus capacidades.
Para lograr esto el papel del líder consiste en: favorecer la relación del grupo; formar, mantener y cohesionar el grupo; orientar y facilitar las tareas. Y por sobre todas las cosas estimular siempre valorando el compromiso de cada uno.
En este sentido  liderar significa coordinar la ejecución de las tareas ofreciendo a cada uno los instrumentos necesarios para cumplir y al mismo tiempo poder superar los obstáculos que puedan aparecer.
Por ejemplo el consejo directivo de una organización puede preguntarse cada tanto que actividades realiza para construir el espíritu de equipo, reuniones de evaluación conjunta dónde cada uno/a realiza su aporte.
Un buen equipo
 
La conformación del equipo también implica etapas: su formación, los conflictos que puedan surgir, las normas para regularlos y por último su realización junto a la madurez.
Lo más importante en el equipo es poder combinar los diferentes talentos y transformarlos en función de las metas del conjunto.
Los integrantes del equipo deberán comprender bien el trabajo y no dispersarse, asumir la responsabilidad; éstas son condiciones básicas para poder sumar al equipo.
Para poder fomentar esta forma de trabajo, se pueden realizar jornadas de actualización, son muchos los cambios que se dan en el contexto social, y es pertinente estar informados y formados al respecto. Es una manera de proponernos hacer mejor nuestro trabajo juntos.

Dónde la comunicación es el capitán

Aunque cada uno sepa lo que tiene que hacer, para ganar eficiencia es mejor que todos estén también informados de lo que hacen los demás, es la mejor manera de evitar las zonas grises.
De esta manera la responsabilidad es compartida por todos y las decisiones se toman en forma colectiva. Para ello el principal desafío es que la información fluya en todas las direcciones, y evaluar juntos las actividades, de esta manera, aprendemos juntos de la propia experiencia.
Las diferentes formas de trabajar la comunicación las hemos mencionado en entradas anteriores, aquí la clave es que dentro del equipo de trabajo debe ser algo cotidiano compartir cómo va el trabajo de cada uno/a, compartir logros, dificultades  Por ejemplo si la organización tiene dificultades financieras, que todos estén al tanto de que sucede, puede favorecer una actitud más responsable en los gastos y tal vez surjan nuevas ideas para obtener más recursos.
Para lograr una buena comunicación no alcanza con estar informados de lo que hace el otro, sino compartir juntos la tarea, que cada uno se sienta parte de la otra parte.