Modelos Mentales ¿qué vemos cuando miramos?

19/12/2012

por Sumá Fraternidad

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En una entrada anterior les hablamos del modelo de análisis del Iceberg, y en el fondo de este esquema mencionamos los diferentes modelos mentales que atraviesan la vida de las organizaciones.

Nos parece importante poder compartir con uds. los elementos que componen esta herramienta. Y además, les proponemos el siguiente ejercicio: encontrar aquella frase con la que identifican hoy su mirada, por cuáles  razones y cuál les parece que hay que tener.

En una organización ante una dificultad o un simple hecho, podemos encontrar diferentes soluciones o reacciones; depende quién esté en ese momento a cargo de la decisión.

Y esto podemos explicarlo porque cuando tomamos una decisión hay varios factores que pueden influir en ello: nuestra experiencia, imágenes del pasado, supuestos, historias  nuestra educación familiar, el grupo o los grupos a los que pertenecemos o somos afines. Muchas son las cosas que pueden influir en cada uno para tomar ciertas decisiones. Lo que podemos llamar “modelos mentales”, existen varias definiciones, el elemento común es que te trata de modelos que representan la visión del mundo que tienen las personas, lo que comprenden explicita o implícitamente. Son el contexto a través del cual interpretamos y almacenamos lo que vivimos, lo que hacemos, lo que nos pasa. “Lo que vemos, como lo vemos: un colador de la realidad”.

Es por eso que queremos presentarles un esquema de modelos mentales que nos presentaron en el curso de IPAP, tomando como referencia a Roberto Serra, profesor de Estrategia y Marketing de la Universidad de San Andrés quién propone seis modelos mentales que pueden ser útiles para analizar nuestras reacciones y la forma en que tomamos las decisiones.
 
1. “Para que cambiar, si así estamos bien” 
Este modelo mental también lo llaman Pre-tayloriano, porque puede identificarse antes de la etapa taylorista de la producción en serie, por lo tanto es más artesanal. Este modelo caracteriza a  organizaciones pequeñas dónde los fundadores, o los directivos además de dirigir, se involucran en cuestiones operativas,   les cuesta delegar y arriesgar, porque siempre miden la decisiones únicamente en base a sus fuerzas y no en la capacidad de la organización. También es como les cuesta delegar, también les cuesta arriesgar y por lo tanto la organización no logra crecer.
2. “Hacer, hacer, hacer…..lo que importa es que estamos haciendo algo”
En cambio este modelo está más bien orientado a la producción, hacer cosas continuamente sin tener una orientación o meta clara. Lo importante es saber que estamos haciendo, a veces sin saber si a los interesados o destinatarios de nuestras acciones les es útil, o les interesa que hagamos eso por ellos. Es un tipo de mentalidad que no se para a reflexionar si lo que esta haciendo lo lleva algún lugar. Esto lleva a que algunas organizaciones por el afán de hacer…crecen, y crecen de una manera tal que luego no logran administrar y gestionar de manera correcta dicho crecimiento, se genera como dice un dicho: “un cuerpo de elefante con cabeza de hormiga”.
 
3. “Lo que ayuda, es saber vender el producto”
 
Hablar de marketing en nuestro campo nos puede resultar un poco extraño. Sin embargo, muchas veces pensamos que las cosas no van bien porque no comunicamos correctamente lo que hacemos. Pensamos que con una buena difusión es suficiente. Pero a veces un cambio por ejemplo en las actividades de un centro cambiamos el taller de música por uno de danza, y creemos que con difundirlo es suficiente para que la gente venga. Y no nos detenemos a pensar si en el barrio la gente estaba esperando este cambio, lo necesitaba, o tal vez ya había un taller de danza…o simplemente la gente sólo tiene interés por aprender música. No alcanza con informar, difundir, en la comunicación ambas partes deben poder expresarse para tomar decisiones más acordes.
4.”Los números tienen que cerrar” 
Este tipo de mentalidad financiera es pan cotidiano en muchas organizaciones “esto no lo podemos hacer porque los números no dan”, o se toman decisiones que modifican nuestra intervención social sólo por medio de criterios financieros. Puede suceder que nace un nuevo proyecto que mejora el impacto de nuestro trabajo, pero no hay recursos suficientes. El riesgo con este tipo de mentalidad, es que podemos a veces prescindir de soluciones creativas sólo por falta de recursos, y sin embargo los recursos siempre hay que buscarlos y si hay buenas e innovadoras ideas, se encuentra quién quiera invertir. Podemos pensar en otra forma de obtener esos recursos, o redistribuir los que tenemos de otra manera, porque consideramos que la idea lo vale. Por eso no es sólo cuestión de que cierren lo números solamente, también el impacto de nuestra tarea debe estar en sintonía, o debemos verificar que los recursos que estamos utilizando están siendo aprovechados al máximo por los destinatarios de nuestro compromiso.
5. “Unifiquemos criterio para dar una solución”
Aquí se trata de tener una mentalidad más abierta, lo cuál significa que podemos integrar diferentes puntos de vista, y articular todas las posibilidades que cada uno ve según el lugar que ocupa. Este tipo de mentalidad y organización nos permite aportar nuestras miradas y enfocar la mira hacía un mismo punto. Significar tomar decisiones tomando en cuenta los puntos de vistas de los diferentes integrantes de la organización.
Este modelo propone una visión más global, de acuerdo a determinada acción para lograr un efecto determinado. Quiere decir que lo que hizo antes no le impide pensar nuevas soluciones dado que está a la escucha de otras opiniones.
6. “Veamos a ver que opinan todos, y pensemos juntos como proyectarnos”
Este sería un tipo de modelo más bien dinámico y circular, puede decirse mucho más abierto que el anterior, ya que no sólo piensa en que resultados se pueden obtener con algunas acciones, sino como se ve afectado el futuro de la organización. Es una mirada global, que también incorpora la dimensión del largo plazo. Otra característica es que genera estímulos o presiones para poder obtener el resultado esperado, y sobre todo sabe esperarlos. Un ejemplo podría llegar a ser la evaluación anual dónde cada uno aporta su visión del año, de las actividades y dónde también juntos se hacen propuestas para el trabajo de los próximos años, teniendo en consideración aquello que funcionó y lo que se puede mejorar.

Concluyendo

Evidentemente no podemos decir que estos modelos se dan en forma pura, son justamente “modelos” que en la realidad de dan mezclados. Hay organizaciones dónde prima más lo artesanal, otra puede ser más abierta, siempre hay alguno de los modelos que está más presente. Por ejemplo una organización que tiene una importante impronta del equipo fundador, seguramente tenga dificultades para su desarrollo estructural, es un modelo mental que condiciona bastante la apertura.

¿Y? ¿Encontraron la frase que escuchan más a menudo en vuestras organizaciones? Capaz hayan encontrado que es necesario hacer algunos cambios. En otra entrada hablaremos del liderazgo en estos procesos, y del equipo…ingredientes principales para generar un cambio de mentalidad.