Escuela Aurora, una historia de amor, esperanza y valentía

12/02/2014

por Sumá Fraternidad

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Categoría: Noticias

Por Dami Adanto de Rueda

Siempre tenemos algo que brindar

La Escuela Aurora surge en 1970, en la provincia de Catamarca, inspirada en una frase de Chiara Lubich: “Es necesario dar la vida por la propia gente”. En sus comienzos, las personas que empezaron a trabajar allí eran de origen humilde y no contaban con un capital  para brindar una oferta educativa a su comunidad. Pero sus fundadores reflexionaron: “si bien no tenemos grandes medios económicos para dar, podemos brindarnos nosotros mismos”.  Fue así como pusieron lo que ellos mismos sabían hacer al servicio de su pueblo, empezando a enseñar talleres de oficios como costura, tejido, bordado, técnicas artesanales, carpintería.

Resguardando una cultura milenaria

Lo primero que me impactó cuando llegué a la Escuela Aurora es el respeto por la Cultura Ancestral que se respira. La cultura milenaria de nuestros pueblos originarios está protegida aquí; uno se encuentra con un modo de vida distinto. Además se conformó una preciosa comunidad que vive el espíritu de la fraternidad con mucha sencillez. Con el tiempo comprendí que este cristianismo que aquí se vive está también empapado de la cultura milenaria que por sobre todas las cosas fomenta el valor de la reciprocidad.

La enseñanza de la Pachamama sobre la Reciprocidad

Hicimos muchos trabajos de investigación acerca de estos pueblos originarios y lo que más sobresalía es el valor que le dan a la Reciprocidad. Le dan mucha importancia al compartir todo, no permitir que el otro pase necesidades. Este ejemplo de comunión lo sacan de la Pachamama, ya que la tierra nos da todo y todo lo comparte, entienden que el ser humano tiene que vivir a ejemplo de la Madre Tierra.

ceramica CHICA

Cuando la dificultad es transformada en oportunidad

Cuando empezaron a organizar la escuela en los años ´70 no tenían un lugar propio, se instalaron en un local prestado. Brindaban talleres tres veces por semana, con profesores que trabajaron ad honorem durante casi 15 años.

Pero después de 15 años ese local ya no podía seguir siéndoles prestado. Entonces surgió la necesidad urgente de encontrar un espacio propio para la escuela. Yo entré en ese momento al equipo. Recuerdo que trabajamos muy duro para comprar un primer terreno en donde construir la nueva escuela. Lo milagroso fue que el propietario del mismo terreno se conmovió con la forma de trabajar de nuestra comunidad y decidió donarnos un segundo terreno.

Admiro como los fundadores pudieron ver en esta dificultad de quedarse sin espacio físico una oportunidad para seguir luchando y no bajar los brazos. Siempre han calado muy hondo en nuestra comunidad las palabras de vida de Chiara Lubich: “Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una medida sacudida y desbordante.” Nosotros tenemos una fe profunda de que si damos todo de nosotros mismos Dios nos va a ir acompañando con su providencia.

Leer y adaptarse a las necesidades de la comunidad

Cuando se consiguieron esas nuevas tierras donde construir la escuela, decidió hacerse una nueva lectura de la realidad y de las necesidades de la gente, para pensar un proyecto a largo plazo. Es hermoso ver como esa dificultad inicial de perder el local se convirtió en una ganancia.  Así se armó un nuevo proyecto educativo y se presentó al gobierno para formalizar los estudios.

La propuesta académica tenía precisamente en cuenta el espíritu de los fundadores de la escuela que habían “dado la vida por la propia gente”. Antes que nada nos preguntamos “¿Quiénes son los más humildes en nuestro continente?”. Nos dimos cuenta que posiblemente son nuestros pueblos originarios, que fueron perdiendo todo a lo largo de la conquista y la colonización. Creo que todo el continente latinoamericano se empobrece si no conservamos nuestra propia cultura, el legado ancestral que nos dejan nuestros pueblos originarios.

La nueva propuesta educativa que armamos se centraba en el rescate y revalorización de la cultura ancestral, comprendiendo que las semillas del Verbo están esparcidas en todas las culturas y que todas ellas tienen algo para decirnos.

Los sueños hechos realidad

Hoy tenemos dos edificios en donde estudian alrededor de 120 alumnos. Ofrecemos 3 tecnicaturas en artes visuales: de cerámica, textil y metalistería artística, que han sido las tres especialidades más típicas de esta región durante siglos.

Cada tecnicatura dura tres años. Contamos con un personal de alrededor de 25 personas, entre el equipo directivo, los profesores, las bibliotecarias y el personas de servicio. Por suerte el Estado reconoció tantos años de trabajo ad honorem y finalmente nos otorgó subvenciones. Ahora somos escuela pública de gestión privada.

Taller textil

Programas y encuentros de fraternidad

Todos los años antes del comienzo de las clases hacemos un programa que se llama “Integrarte para formar parte”. Organizamos actividades de integración durante dos semanas para que los chicos puedan conocerse entre ellos y se forme un verdadero espíritu de fraternidad. Buscamos que se cree un clima de familia para que se venza la timidez y se destruyan todas las barreras.

Éstos son los testimonios de algunos de los alumnos acerca del Programa IntegrARTE:

  •  “En estas dos semanas de integración aprendí a valorar y respetar más nuestra cultura, costumbres y sobre todo la naturaleza.”
  • “Gracias Escuela Aurora por brindarme el apoyo para ser alguien en la vida a través de lo que me gusta hacer.”
  •  ” Aurora hace que se me quite el dolor que muchas veces siento; me gusta la libertad que te brinda para poder expresarte a través  el arte. Gracias por esta oportunidad.

Además, siempre a fin de año hacemos una muestra que se llama Aurora Marca: Muestra Argumental Comunitaria de Arte.

Se llama “marka”, porque esta palabra es sinónimo de la palabra quechua “Ayllus”. El Ayllus es un territorio que comparte un paisaje, una forma de vida, trabajo, arte. El Ayllus supo ser un espacio donde se crea un gran espíritu de familia, con muchas familias.

En la muestra se presentan todos los trabajos realizados durante el año. De esta forma la escuela Aurora se transformaría en un Ayllus, en una verdadera comunidad familiar extensa.

Estos son los testimonios de algunos de los alumnos acerca de Aurora Marca y del encuentro Latinoamericano de Artistas que se organizó el año pasado, en el que participaron personas de todo el mundo:

  • “Es muy profundo ver con qué simplicidad el hermano te da el alma  cuando se producen estos momentos mágicos. Para mí, la belleza es puente que une a las almas. Y entonces el encuentro es simple”. (Teresa)
  • “Santa María de Catamarca, nos has cambiado la vida. El congreso de arte fue inolvidable, con gente de todos lados. Yo te siento, Santa María, el centro del país, su más profundo ser: con tu cultura milenaria y sabia, tu dignidad sin límites. Tus mujeres dulces y valientes.  GRACIAS POR HACERNOS UN NIDO PARA QUE VOLVAMOS A NACER.” (Jóse)
Egresadas 2013

Abrirse a nuevos horizontes

Estamos ampliando la oferta ya que queremos abrir la Escuela Secundaria de Arte, que va a funcionar a la mañana.  Me doy cuenta cuanto hemos tenido que estar abiertos a los cambios para adaptarnos a las necesidades reales de la gente, estando siempre atentos a ello. Hoy la Secundaria de Arte viene a significar una respuesta a todo eso.

También la escuela secundaria va a ser atravesada por el rescate de la cultura. Los chicos van a ser formados teniendo en cuenta su contexto, su realidad local y la historia de su cultura.

Los pilares fundamentales del programa son:

  • La espiritualidad andina
  • La fe cristiana
  • El arte
  • La cultura ancestral